El género Paphiopedilum, comprende cerca de cincuenta especies de orquídeas originarias del Asia tropical, de Malasia, Sumatra e islas cercanas.
El nombre Paphiopedilum deriva del griego paphie la diosa de Paphos, Venus, y pedilon que quiere decir «sandalia», la «sandalia de Venus» o «zapatilla de Venus» a causa de la forma de la flor.
Son plantas TERRESTRES y muy raramente EPIFITAS . Son orquídeas de desarrollo SIMPODIAL con un tallo en rizoma rastrero más o menos subterráneo y carente de pseudobulbos.
La belleza de las orquídeas Paphiopedilum se debe no sólo a las flores sino también a las hojas, coriáceas y persistentes que se originan directamente del rizoma, a menudo irregularmente jaspeadas que también la hacen muy decorativa incluso sin flores.
El tallo floral sólo produce una flor, más raramente dos o más, erguido desde el centro de la confluencia de las hojas.
Las flores de los Paphiopedilum son grandes y muy coloridas y los sépalos son aparentemente dos porque los inferiores están soldados juntos formando un voluminoso labelo. El sépalo superior es muy grande y siempre es el más colorido y llamativo. Dos pétalos se encuentran dispuestos más o menos horizontalmente y a menudo son muy largos.
Son fácilmente reconocibles por su particular labelo en forma de bolso y por el gran sépalo dorsal. El labelo, posee una corta columna situada en su centro.
Las flores duran mucho, incluso dos meses, sea sobre la planta o como flor cortada.
Los híbridos pueden florecer dos veces el año.
Cultivar los Paphiopedilum no es particularmente difícil pero solicitan muchos cuidados y atenciones por lo que si está preparado para esto... Buen trabajo.
RIEGO Y HUMEDAD
El Paphiopedilum al no tener pseudobulbos solicita riegos regulares durante todo el año haciendo de modo que el sustrato de cultivo esté húmedo, no muy mojado especialmente en invierno cuando la ventilación es escasa.
Obviamente cuanto mayor es la temperatura, más frecuentes tendrán que ser los riegos. Como principio, podemos afirmar que en verano deben ser regados cada dos días como media, en los demás períodos, una vez a la semana. Un método empírico para saber cuándo regar podría ser sopesar la maceta. Si es ligera hace falta regar, no si es pesada.
Es oportuno que los riegos siempre se efectúen en las primeras horas del día porque si se han mojado las hojas, de este modo tienen tiempo de secarse antes de la noche. Con mayor razón este discurso se aplica a las nebulizaciones. Los estancamientos de agua en las hojas pueden llevar a peligrosas putrescencias.
Mantener un entorno húmedo alrededor de la planta es fundamental. Por eso es oportuno posar la maceta que contiene la planta sobre un posamacetas u otro recipiente, en el que se habrá colocado arcilla expandida o grava que siempre contendrá un poco de agua. De este modo las raíces de la orquídea no entrarán en contacto con el agua que al evaporarse garantizará alrededor un entorno húmedo.
La humedad óptima para estas orquídeas no es particularmente elevada y oscila alrededor del 70%. Obviamente todo eso está en proporción con la temperatura: temperaturas elevadas solicitan mayor humedad pero en este caso es fundamental garantizar a la planta una buena ventilación para evitar peligrosos estancamientos que podrían provocar la manifestación de peligrosas patologías.
Es buena norma, para la salud de todas nuestras plantas, dotar a los radiadores de humectadores para no permitir que el aire de la habitación se vuelva demasiado seco.
Además recordemos que una falta de agua provoca poco a poco una concentración en el sustrato de los elementos nutritivos que haya suministrado, volviéndose extremadamente dañinos para la planta.
(Para mayores explicaciones sobre el riego de la orquídea consulte el artículo Riego y humedad de las orquídeas).
ABONO
Las orquídeas Paphiopedilum no son particularmente exigentes en abonos porque al ser plantas terrestres sacan sus nutrientes del terreno de cultivo al revés que las orquídeas epifitas que tienen que preocuparse de desarrollar un excelente aparato radicular para absorber nutrientes del aire y de agentes externos al sustrato de soporte. Por lo tanto, si ha usado un buen mantillo, tal como se indica en el párrafo Trasplante los abonados deberán hacerse a partir de la primavera y hasta el principio del verano usando una fórmula equilibrada 30:10:10 (30 partes de nitrógeno, 10 partes de fósforo y 10 partes de potasio) que estimulará el crecimiento de la planta; mientras que en otoño basta una fórmula balanceada 20:20:20 o también18:18:18.
En los demás períodos se suspenden los abonados.
Las dosis tendrán que ser muy bajas, por los motivos antes citados, por tanto es aconsejable usar 0,3 gr por litro de agua, no más.

No hay comentarios:
Publicar un comentario